domingo, 31 de mayo de 2015

AMPARO PILET VEGA BUSTOS



ADIÓS AL TÚNEL DEL PASADO

Hombre de hombres que te trata de inferior
¿En su memoria no recuerda?
Gracias a la gracia y esencia divina de una mujer procreó la luz de la vida
en el edén de nuestro planeta tierra
¡Si tú no existieras mujer, madre, compañera!
la humanidad no existiría
Oh mujer no eres frágil como una rosa
Oh mujer eres valiosa como la diosa del sol
mujer eres la lucha
mujer eres perseverancia y fortaleza
mujer hombre eres la fraternidad de la existencia y virtud de un paraíso de vida
mujer eres comienzo, desarrollo y perseverancia de vida
mujer eres la fortaleza y el pan de la familia
mujer eres fuerte y valiente, has aceptado los desafíos de la subsistencia
mujer abraza la virtud, mujer, de tu cuerpo
soy mujer me valoro, me respeto
mujer complácete a ti misma
mujer acéptate cual eres, no des importancia a lo que los demás digan u opinen de ti
mujer despeja tu mente, cuerpo y alma para lograr un equilibrio en ti
mujer tienes el derecho a ser libre, desechar lo que no te conviene y ser feliz
Oh mujer di adiós a tus heridas y sana las cicatrices para recibir lo que la vida te tiene reservada
Si partió de tu vida no consideres como una sombra de mala suerte, siéntelo
como un camino de progreso para mejorar y evolucionar tu vida
será alejado y así dirás hasta siempre con un adiós al túnel del pasado.

Amparo Pilet Vega Bustos (Colombia).


RAFAEL MÉRIDA CRUZ-LASCANO



MUJER, TE AMO TANTO
Urvandilla: Séptima octosílaba asonante (*)

El tanto amarte, es polémico
me quieres poco y yo mucho
tú me escribes yo te escucho
cual fuese verso académico
que me trasmite tu aliento,
me falta aire, si no tengo
tu presencia que es mi oxígeno.
  
Te rindo un amor monástico
te venero con mi vida
quiero te sientas querida
de este ser honesto y Cándido
que aunque poco creativo
quiero sepas, por ti vivo
en este mundo fantástico.

Con la silenciosa lágrima
yo te pinto el panorama
mil colores en la grama
presento mi mejor gráfica
para ti el mejor empeño
de futuro hogar risueño
con amor y una paz cálida.

(*) Hago honor al poeta Urbano Vilchiz M. creador de la Séptima estrofa, “Urvandilla” octosílaba asonante con los versos 1º, 40, y 7mo. Esdrújulos. Tema al arbitrio del poeta.

Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano (Guatemala).


MARIA ROSARIA LONGOBARDI



EL GALLO MIGUEL

(Traducción de Ruth Pérez Aguirre)

El gallo Miguel,
como es lo conveniente
en la mañana nos avisa
que son las siete.
Él dice cada día,
para qué será, para quién será
siempre el mismo, viejo, quiquiriquí.
Peo un día, Miguel no dice así,
sino quiqui riquí
y se entiende porqué,
Y también para quien.
Quiqui riquí el gallo pide,
para él quiero los buenos granos
para los mejores picos,
y él dice que es el mejor,
porque del gallinero es el dueño.

Maria Rosaria Longobardi (Italia). 


CRISTINA GONZÁLEZ BÉQUER


DE ALAS Y DE RAÍCES (YUDIT VIDAL FAIFE)
                                                      
“Raíz, ala….. Alguna vez, hace ya años, apunté que estas eran las palabras favoritas de Martí…” …“Y es que tales palabras eran como sus propios símbolos….”

Jorge Mañach, “Martí: Ala y Raíz. En Bohemia,
Mayo de 1945.

No es mi intención perturbar la modestia de Yudit Vidal Faife con analogías exageradas. No he podido sustraerme, sin embargo, a la multitud de sugerencias que se precipitaron sobre mi mente mientras leía textos de Mañach acerca de Martí, sobre todo cuando me encontré con el artículo que cito. Bonito y contemporáneo, a pesar de sus años.
Este otro, mi texto, no tiene grandes pretensiones. Mañach, por llamativa coincidencia, me ha dado una clave. Pienso en la obra que Yudit está desarrollando con su proyecto Entre hilos, alas y pinceles y la palabra alas multiplica de pronto sus significados. Y, por contraste, aparece la palabra raíz. Porque el vuelo de alas requiere de una plataforma para el despegue. Porque la fuerza para volar surge y se empina sobre la seguridad del asidero.
Yudit ha puesto sus pinceles en función de un propósito generoso y colectivo, donde los hilos aportan un ingrediente muy particular: una veintena de artesanas y artesanos trinitarios. Los artesanos y las artesanas bordan, tejen, deshilan, y las obras que resultan de esa conjunción de arte y destreza ennoblecen espacios.
Ha querido esta pintora de raigambre trinitaria (comienzan las raíces) elevar a la categoría de obras de arte los resultados del esfuerzo conjunto, y, cual documentos probatorios de una historia centenaria, colocarlas en los espacios de legitimación donde, por derecho propio, ella ha sometido - y somete - su propia obra a las más exigentes audiencias.
Hunden Yudit y sus compañeros de viaje sus raíces en la rica historia de laboriosidad y conocimientos que acompañan las labores del terruño. Y vuelan y hacen volar el espíritu nostálgico de quienes se dejan llevar por sus efectos.
Utiliza Yudit los senderos de su tiempo. Aparecen en sus obras las herramientas formales que el devenir del arte ha ido aportando: el dibujo, la composición, el tratamiento del color, y tantos elementos de la representación. Se suman las referencias al ensamblaje, el objeto, la instalación, la deconstrucción, los nuevos contextos y, sobre todas las cosas, la idea y el concepto que subyacen entre la expresión pictórica y esos primores eternos, femeninos, delicados.
Fueron las labores un asunto de mujeres por muchos años. Las realizaban las mujeres y en la mayoría de los casos eran las mujeres mismas, o el hogar donde se desenvolvían, los destinatarios naturales de pañuelos, ropa menuda, manteles, tapetes y todo cuanto, además de embellecer la vida, contribuía al sustento de otras tantas. Ese toma y daca, ese gusto por convivir con la belleza creada a la manera de su tierra, constituyen también un elemento raigal de los nacidos y vividos en la tercera villa fundada por Velázquez. Está en las raíces.  
Los bordados, los dobladillos de ojo, las puntas de crochet, las randas con sus múltiples variantes han sido parte indisoluble de la vida cotidiana de las tradicionales familias trinitarias. Ahora, en convivencia con el arte, vuelan. Vuelan en su dimensión social y artística. Vuelan para regresar, en manos de infinitos visitantes, a los parajes lejanos de donde vinieron.
Me ha gustado decir que a Trinidad todo llegó por mar, con destinatario y sin remitente. Me gusta también considerar abierto el tema de las procedencias, porque la duda deja lugar a la riqueza de la diversidad. No hace falta cerrar el diapasón de posibilidades, porque no sabemos a qué variedad de orígenes remotos estamos renunciando. Y así lo hago, siempre que puedo.
El vuelo es infinito, las raíces se hunden en la tierra y se hunden en los tiempos. Y entonces vuelvo a apropiarme de Mañach y de su artículo cuando dice: “Era (la palma) su árbol favorito, no solo porque era símbolo de Cuba sino también de sí mismo: porque tenía su muchedumbre de raicillas hundidas en la entraña de Cuba, y después, allá arriba, allá arriba, un lujo de penachos como un gran vuelo de alas”.
Tienen Yudit Vidal Faife y sus compañeros de viaje, los artesanos trinitarios, las raíces hundidas en el sustrato de su tierra. Y en el otro extremo, allí donde el arte se hace grande, en el tope mismo de la creación, están sus alas listas para emprender el vuelo.

Por: Cristina González Béquer.