sábado, 6 de febrero de 2010

VICTOR ESCOBAR

BAGUA

BAGUA (Perú...asesinato)

Hileras y charcos ensangrentados
niños-futuro, mujer-naturaleza,... Lire la suite
hombres-guerreros: asesinado todo.

Las sombras de los árboles
cerraron los ojos
y cada ave y cada animal sin respiro
después que los “verde-olivo”
sus rayos metálicos
vomitaron al corazón amazónico.

Hoy, BAGUA... y mañana?
el baboso y jactancioso
duerme su sueño de todopoderoso

BAGUA, hija de la tierra
y hermana del azul y verde
vestida a jamás de muerte.

Guardada de colonialistas
y conquistadores, pero no de promotores,
encontrada y sacrificada

Al dios Ganancia, al señor Dólar,
violan así milenios de paz y risas:
la orden de Palacio de Gobierno dice la visa

Perú silencio: el cuchillo sagrado
está humeante en mano de Alan García.
BAGUA levántate desde tu sangre y tu lanza:

Los Hombres libres estamos en lágrimas
BAGUA aquí esta mi ojo y mi boca
mi pluma y mi lanza para exigir

¡JUSTICIA!
¡JUSTICIA!
¡JUSTICIA!

Victor Escobar (Chile)

ALMA APARICIO RIQUELME

PATRIA, AMOR SUBLIME

1

Quién, estando lejos no recuerda la bandera
flameando allá en lo alto, descollando sus colores.
O no evoca la blanca cordillera
o la sangre del copihue
que corre, enardecida, por las venas
o el cielo azul con su estrella blanca
que engalana la bandera.
Quién al recordar la Patria amada
no siente trepidar el alma entera.

2

Se agiganta el sentimiento,
crece el corazón frenético en el pecho
en el cuerpo se siente palpitante
el zapateo de la cueca enardecida
y el fragor de la guitarra y del acordeón
El entusiasmo arranca de los labios
el grito más profundo y más glorioso
¡Viva mi Chile lindo!
con su gente y su mar esplendoroso.

3

De igual forma se aumenta la nostalgia,
se recoge el alma, el cuerpo se estremece
al recordar la Patria ausente
la pena en soledad es honda y crece
y se llora con dolor y con tristeza
Se remonta la memoria
en las alas de un gran cóndor,
recorriendo de norte a sur,
volando a ras de cordillera
y palpando el cielo azul.

4

Quién no ha llorado como un niño
por el suelo que lo vio nacer.
Estando lejos se ama y se valora
la tierra que es tan nuestra,
tan madre, cariñosa y protectora.
Se siente un nudo en la garganta,
explota el pecho, de amor lleno,
y al pensar en esta tierra Santa
se siente orgullo de ser chileno.
A la Patria hay que amarla
con ardor, con fuerza y alegría,
sentirla vibrar en nuestro pecho
estando aquí o allá en la lejanía.

5

A la bandera hay que adorarla
con el alma, defenderla con la vida.
Entre el verde mar y el cielo azul
no hay nada tan sublime como ellas...
ni tan grande, ni bravía ni señera.
No hay amor más puro y colosal
que a la Patria y la Bandera.

Alma Aparicio Riquelme (Chile)

KATHYA M. RODRÍGUEZ

MUJER

A veces quisiera ser otra,
llevar otra vida, otro nombre,
caminar descalza caminos diferentes.
Quisiera correr lejos, sin rumbo.
Inventarme y reinventarme en cada respiro.
Partirme en dos.
A veces quisiera ser otra y no ser yo,
detener el tiempo y embalsamarme en él.
Volar quizás libre como los pájaros
o arrastrarme ágilmente como un reptil.
Quisiera envenenar serpientes y alacranes
y otras veces amamantar demonios.
Vivir por un minuto en otras mentes,
en otras ciudades, en otros cuerpos
pero soy ésta y nada más: mujer.
No necesito ser otra si soy quien soy:
Esencia pura y realidad.
Compleja.
Aunque a veces, tan solo a veces
quisiera ser otra y no ser yo.

Kathya M. Rodríguez (Panamá)

GLORIA DÁVILA ESPINOZA

BARRO Y SAL (*)

Tarde:
Te asomas y gritas a mil vientos
apenas tu rostro es noche
tu leve ronquido
tras el pórtico
se oye languideciendo
un hombre de sal quieres ser
cierro mis ojos al mundo y
sois eremita en mis pasos cedidos
que a exactitud de mujer en cintos
preñado de olores es viento de mi barro en tarima
que siente devorar un siglo en artesas
mientras susurras a oídos que sois:
eclipse lunar
nube herida
fuego de mi vientre que hierve
para el que no hay
asbesto que soporte.

Allí... Barro y Sal
sucumben a sus delirios
de pétalos, antorchas y saetas
silbando a miembro y cáliz
zurcidos por el tiempo que es eternidad en tu fiereza
que a graznidos perfila el mar en mis pies
para legarme toda mi esencia de mujer en barro y sal
y que me azote la luz en ciernes
para hacerme círculo y fuego.

(*) Poemas inédito del libro “Fuego del cadalso”.

Gloria Dávila Espinoza (Perú)

LISETTE CLAVELO TREGENT

POEMA EN LA CIUDAD

¿Qué habrá detrás del puente?
Si lo cruzo siguiendo la quieta claridad del aire
tal vez halle una mano
ofreciendo sus migas últimas al agua.

¿Quién se habrá adelantado?
Acaso el polvo y el humo estén
y me salen la ciudad que no consumo
y sea yo quien vuele mi falda como una rosa
hacia el alma descalza de las cosas.

¿Existirá un niño, en fin, tras los cristales
mirándose hacia dentro
o tendremos que seguir haciendo el amor para encontrarlo?

Lisette Clavelo Tregent (Cuba)

JORGE CASTAÑEDA LUNA

EL HOMBRE Y EL ARROYO

El arroyito es el mismo
que no para de correr;
el hombre se vuelve viejo
no sabemos para qué.

El curso de su corriente
no se puede detener
son los sueños que se van
y no saben de volver.

Amigo de la meseta
en ella supo nacer
Un cauce tiene la vida
que nadie puede torcer.
Arroyito pintoresco
herido de atardecer
espejando las quejumbres
que forjan mi padecer.

Trozo de cielo que se cae
para mojarse y correr,
ya no se aferran los años
ni los bienes por tener.

Viejo arroyo valchetero
niño me viste crecer,
hoy me duelen las estrellas
y nada tengo que hacer.

Mis ojos han visto todo
poco me queda por ver,
remanso soy del recodo
del Gualicho tengo sed.

Jorge Castañeda Luna (Argentina)

MANUEL VELÁZQUEZ LEÓN

AGUAS ABAJO

Caigo por tu salto de aguas
vértigo líquido al venirse abajo.
Tú conmigo (tiré de tu falda)
Hasta los fondos turbulentos, tibios
arenas suaves en la luz difusa.
Lentamente hacia la superficie,
corriente mansa hasta el
remanso blando de la ternura.

Manuel Velázquez León (Cuba)