domingo, 2 de octubre de 2011

ALMA APARICIO

OCTUBRE ROJO +

(A Nelson Curiñir L.)

Libertad es sólo la palabra
volando en alas de lo incierto.
Libertad es sólo suave brisa
arrastrada y diluida por el viento.
Libertad, aquí en la tierra es utopía
y la justicia una quimera,
las conciencias se venden, noche y día,
en el poderoso mercado del dinero.
Estos serán
los últimos versos que te escriba
para darte un adiós definitivo.
No lloraré neroniana muerte,
no lloraré sobre tu sangre derramada.
Te nombraré en susurro.
Te buscaré en mi mente.
Trepidante encontraré en mi pecho
tu faz encendida de la infancia.
Alzaré un altar
revelado en luz y transparencia,
sobre pétalos azules, a tu vida descuajada
que gota a gota se bebieron.
Besaré tus brillantes ojos negros
perpetuados en lo infinito de mis noche.
Te llamaré en el silencio más sagrado
para que no te dañen nuevamente.
No quiero tu cuerpo, en mi mente, ver inerte.
Oír no quiero el disparo de fusiles,
ni el sordo rugir de la metralla.
No quiero que dos veces te asesinen.
Apagaron la luz de tus pupilas,
acallaron la risa de tus labios.
Acribillaron a mi toqui más amado,
mutilaron a mi roble milenario.
Estos versos son registro de tu historia
Nelson Wladimiro, dicen que estás muerto,
koyán, presente por siempre en la memoria,
perpetuado en el bosque, en el viento
y en la mente de todos tus hermanos.
Con la letra que brota de mi mano
y con la tinta que fluye de mis ojos
inmortalizo tu nombre, compañero,
caído en el fragor de Octubre Rojo.
Hermano, tu newen, va con mi destino,
nace y renace entre tu gente y
se esparce con la lluvia en los caminos.
La legaste, a tu pueblo, con tu muerte.
Mis últimos versos que te escribo
los canto con el alma entristecida.
Sus notas arrancadas de un violín
son gemidos de congoja desmedida.

Alma Aparicio (Chile).

JORGE CASTAÑEDA

CUANDO EL SOL DEL INVIERNO

Cuando el sol del invierno entibie el aire,
como pájaros dormidos
iré llevando mi sombra.

Se caerán de las ramas de los árboles
vistiéndose de amarillo
ocre, las últimas hojas.

Andaré los senderos de la tarde
taciturno y pensativo.
Levantaré algunas hojas.

Seré un poco de todos y de nadie.
Un viandante. Un pabilo
para consumir las horas.

Un pájaro que las alas rebate
buscando el calor del nido
sin agobios ni congojas.

Cuando el sol del invierno entibie el aire
desandaré mi camino
conversando con mis cosas.

Habrá una lasitud casi agradable
como el quedarse dormido
sin reproches ni demoras.

Cuando el sol del invierno entibie la tarde
volveré a sentirme niño.
¿Puedo pedir otra cosa?

Jorge Castañeda (Argentina).

PALMIRA ORTIZ

CARMÉN JUNCO GONZÁLEZ HA SIDO NOMBRADA PRESIDENTA DEL CONSEJO PARA LA CULTURA Y LAS ARTES DE NUEVO LEÓN

23/11/2009 (Monterrey. México) El Gobernador del Estado, Rodrigo Medina de la Cruz, designó este lunes como Presidenta del Consejo para la Cultura y las Artes (CONARTE) a Carmen Junco González.
El Gobernador Rodrigo Medina dijo que para la designación de Carmen Junco como Presidenta de CONARTE se fijó el proyecto de llevar la cultura y el arte a todos los rincones del Estado, para que cada día se sumen más y más los habitantes a un movimiento artístico, cultural que dé beneficio directos a nuestras comunidades y una mejor calidad  de vida.
“Tenemos el gran reto de quitarle la etiqueta a la cultura y al arte de Nuevo León que solamente es destinada a un sector de la sociedad, sino que todos tenemos que estar involucrados y será nuestro trabajo el llevar la cultura y el arte a todos los rincones y todas las colonias de nuestro Estado. Es por eso que hemos tomado esta decisión, me satisface mucho saber que Carmen Junco también la comparte, pero que además de compartirla vamos a poner manos a la obra a trabajar para hacer este gran sueño realidad con todos los nuevoleoneses”, expresó.

Palmira Ortiz (México).


sábado, 27 de agosto de 2011

DIMITRIS P. KRANIOTIS

IDEALES (*)

Montañas nevadas,
monumentos antiguos,
un viento del norte que asiente con la cabeza a nosotros,
un pensamiento que fluye,
imágenes imbuidas
con himnos de la historia,
palabras en las señales
con los ideales de la geometría.

Dimitris P. Kraniotis (Grecia).

(*) Traducción Libre del Ingles al Español de M.R.V.
(Free Translation from English to Spanish M.R.V.)


VÍCTOR E. GONZÁLEZ

A LA MEMORIA DE ARCADIA Y CHARLES…

In memorian
Arcadia y Charles

“Era su rostro antecediendo las palabras lo que lo hacía infinito; era su voz susurrada, a penas un aliento en cada frase lo que lo hacía mágico. Lo conocí una tarde de mayo del año 1980, nos hablaba de la vida, de los tiempos futuros, de la historia que se hace ganándole a la historia; caminamos estas mismas tierras, pasajes, rincones. Se sentó en nuestras mesas, compartió nuestras noches.

Demasiado generoso para ser sólo un combatiente. Demasiado bondadoso para ser de este mundo. Mis amigos y yo quedamos fascinados por la personalidad sencilla de Gaspar, nuestro compañero de entonces con quien conocimos mucho más de la lucha clandestina y sus auroras libertarias…

A veces la fortuna nos abraza y eso sentíamos nosotros cuando Gaspar nos abrazaba, sentíamos ser afortunados por estar allí, en ese tiempo-espacio de la vida compartiendo esquinas y sombras con él….

En algún instante él partió de nuestro lado, fue que llegó Victoria. Él estaba en otras misiones, libró otros combates, venció mil veces a los infames, derrotó mil veces a las bestias y su voz susurró palabras serenas y quietas ¡hemos vencido compañero!...

Una triste mañana de junio del año 1981, con tan sólo 25 años de edad, supimos que nuestro hermano había caído en un enfrentamiento con la CNI; su nombre era Charles Ramírez Caldera: Gaspar….”

La memoria, como componente ineludible del sueño, se vuelve entonces vital, radical, subversiva; no es posible “la memoria” si no hay disputa del espacio de la memoria.  Es decir, hay memoria cotidiana ahí donde la guerrilla cotidiana no posibilita olvido ni derrota...

“Las calles eran las de siempre, las esquinas, los semáforos, cada casa en su lugar de casa, los perros callejeros. Jóvenes caminando distraídos o quizá sólo refugiados en sus pensamientos de jóvenes. ¿Cuántas veces haremos este camino compañera Victoria? Las que sean necesarias para que todo salga bien, compañero. Dijo ella. De figura pequeña, morena, ojos dulces, serena, sencilla y temeraria. Él, aún aprendiendo, descubriendo, imaginando…

Recorrieron estas calles, estos bastiones embellecidos por los años; recorrieron estos sueños, estas emociones desbordadas por los años.

Así planificaron aquella operación, tal vez la más audaz imaginada para esos tiempos, transcurría el año de 1980. Llevaban en sus bolsos panfletos, revistas “El Miliciano”; llevaban alegría en sus miradas, sería la primera cita con el destino; la historia tomaba nota, ella cuidaba los detalles.

El centro de la plaza estaba repleto de jóvenes estudiantes, alguna vigilancia militar era posible apreciar de vez en cuando, muchos pacos por cierto, un tumulto de personas esperando micro… Todo parecía más sencillo sin embargo sudaban las manos.

Una caja, cuatro rebeldes, muchos corazones agitados; la tarde noche se dibujaba generosa en estrellas, sería septiembre, más allá de los edificios se asomaba la luna. Y ésta se reflejaba en la mirada de la compañera embelleciéndola aún más.

TOMAS, GASPAR, NINO, AQUILES, VICTORIA….

Secretos, clandestinos, leves, fugaces, soñando otros tiempos; buscándose en sus versos prodigiosos. La ciudad camina y no les ve; están allí, mañana serán otros y luego vendrán más; son como la lluvia incesante del sur, como el mar besando playas y jugando con los niños….

Están ahí, lo hacen: una caja, una radio, unos volantes que se elevan por los aires, una voz: ¡¡Al pueblo de Chile, trabajadores y estudiantes, les habla la voz de la resistencia armada, somos las milicias combatiendo contra el tirano…!!

Luego caminan estas calles en su regreso emocionado; lo hicieron, estuvieron allí y lo hicieron. Caminan serenos; ella mucho más que ellos; se ve linda, iluminada por la luna, su nombre no lo supe hasta mucho después, cuando cayó enfrentando con furia a sus enemigos: Arcadia…

Nombre de leyenda, de maga, de promesa, de mujer que combate y defiende sueños y conquista cielos, que vuela aún después de estar herida de muerte. Arcadia, tan simple y breve su nombre para tan magna y valerosa compañera…”

Víctor E. González (Chile).


MARCELINO MENÉNDEZ GONZÁLEZ

PARAÍSO INTERIOR 

Hace poco tiempo, me encontraba sentado
en el borde de un muro, ensimismado viendo
toda la magnitud de un bello atardecer.

En un momento determinado, sentí la capacidad
de entender las “es” de entusiasmo, energía
y empatía, y pensé en la máxima filosófica
de “así como piensas, eres”…

Recapacité en que, nuestros pensamientos
han hecho lo que somos, pero que, sin embargo,
tenemos la capacidad de convertirlos en lo
que deseamos y, para conseguirlo, necesitamos
dirigir nuestra propia energía para crearlos,
con una voluntad consciente de ello, ya que
todo comienza y termina en nosotros.

Y con la facultad de “sentirse dentro”, entender
los pensamientos y emociones ajenas, compartiendo
los sentimientos, poniéndose en lugar de los demás,
con la sensación más diáfana de la empatía.

Todo acompañado del entusiasmo, como una fuerza
proyectada y libre que corre como el agua del río,
sintiendo que uno mismo es su propio cauce y con ello,
la afirmación  también de si mismo, con la cualidad
de resolver las cosas transformándolas siempre
en algo positivo.

Así, como una nueva y renovada energía, vivir                
la percepción de que lo mejor está aún por venir;
podría decir que hoy he visto junto al crepúsculo
un paraíso interior, como un Dios activo dentro de mí.

Marcelino Menéndez González
(España, 1933). Reside en España.


GLORIA DÁVILA ESPINOZA

LETANÍAS DE UNA SOMBRA  

Sé que la penumbra es mi vuelo
y ella ni sabe
que después de berrear
aún canto en silencios sepulcrales.

Soy del fuego,
y de los vientos,
que atizan su magma,
soy del  mar
y sus olas
gritando a mis oídos,
como ecos en sus rocas perdidas,
y cuando epitafios perfilen,
mi nombre y
su sombra,
seré desnuda mariposa
sin pigmentos.

Escribí mares desiertos con mis ojos
y en mi sed de zarpar,
bailo conmigo y todos mis demonios,
mis clavos y maderos en pies.

Afuera, habito, cual penumbra
que lanza hiriendo mis silencios y
mientras visto de cenizas
soy exilio en vorágines y fauces.

Por manías de saberme
acordeones en piel,
descubro que no hay edad sin embriaguez
y sin más muerte que la mía,
pervivo en su tiempo
como popa de un barco
zarpando en un tren de sierpes.
  
Mis plumas se erigen:
siniestras,
anquilosando sus iris;
que fluyen como germen del caos
en donde mi espuma
es logia negra
y sus pies
en donde sus piedras
gritan:
¡Piedad…!

Y aún al borde del miedo,
que escupe el amor que devasta la piedra
me erige en su grito; en ese mismo
en el que la noche inunda sus pasos
la daga hunde su filo en mi alma.

Duermo en mi garganta
y al filo de la rosa que erosiona
mi nombre hasta el morir
la noche astilla mi rostro.

Mi música es canto de cuervos
y alacranes al rojo vivo
los odios se escriben en mi piel
como epígrafes en su elixir.

No hay gruta cerrada
no hay llaves en caminos
el mundo escribe su epitafio
con mi nombre.

Te debo todo lo que soy,
hiel
estío en fuego
piedra laja
acantilados;
al final de mi voz
en donde el péndulo es sicario
aún mi sangrar no sea mar
sino piedra menuda en su aorta.
Por eso, gritaré con el tiempo
como espuma en sus orillas de mar.

Sé que la penumbra es mi vuelo
En espuelas y hielo pétreo en su vientre…
Mejor así…

Gloria Dávila Espinoza (Perú).