lunes, 8 de julio de 2013

JUSTINA CABRAL



COLORES Y CARAMELOS

Voy a beber la luna
en un vaso,
y el viento naranja
paso tras paso.

Voy a cenar un beso
en el mercado.
y seré violeta, celeste...
y plateado.

Valiente cabellero, y tu salvador,
y bombón helado
de chocolate y limón.

Voy a ser el rey
de tu corazón
y carmelia en primavera
para darte amor.

Voy a ser un niño
de gran corazón,
y guardaré caramelos
en flores multicolor.

Voy a cenar un beso 
en el mercado
de los cuentos de mi abuelo
y de mi hermano.

Justina Cabral (Argentina).


GILDARDO GUTIERREZ ISAZA



SI ME VIESES MORIR

Si me vieses surcar el espacio y morir
las veces que el viento canta,
que el aura de las montañas silba
renacería mi aliento, surcaría los aires,
volaría hacia el azul del cielo.

Si me vieses anclar en la bahía de tu cuerpo,
en el crepúsculo matutino de tu cuello
verías mis manos zigzaguear,
buscar tus labios como fuente de alimento,
comprenderías que hay vida bajo el aura de tus besos.

Si me escucharas callar, deponer la guerra,
las crisálidas de mis miedos se emanciparían en la noche;
surcarían las golondrinas de tus senos,
derribarían los muros que acrecientan mi tormento y
entenderías que la paz la encuentro en la pureza de tu pensamiento.

Si me vieses cantar bajo la sombra de un almendro,
descubrirías mi secreto: ¡Tengo miedo!
Miedo del sufrimiento del hermano,
del niño y su fragilidad, de su desnudez;
del hambre que arrasa la tierra,
del desamparado, del mendigo, del dolor del desplazado;
miedo del que calla en su dolor.

Si me vieses sufrir, sangrar las rosas en mis manos,
ser el patriarca y el guardián de la tarde, la hoja marchita de la noche,
escuchar el canto de las aves y verlas surcar mi cuerpo,
entenderías mi libertad, mis ansias de volar
habrías de navegar en mi piel y sufrir con mi dolor.

Si me vieras morir en la tarde, morirías conmigo
estrella que alumbra mi soledad
y enarbolarías la misma bandera, el mismo ideal.
Si me vieras morir, morirías conmigo en el intento o lucharías
por vencer los temores, por mostrar al mundo la verdad.

Gildardo Gutierrez Isaza (Colombia).


CARLOS TURRÍN VILLANUEVA



BRINDIS

Para el alma enamorada
sólo hay una copa: tu boca.
Embriagarme con tu frenesí quisiera
sorbo por sorbo,
qué importa perder mi ecuanimidad
si en ti se deleita mi dignidad.

Para el alma enamorada
sólo hay una botella: tú eres ella.

Apagar mi sed de amor quisiera
sorbo por sorbo
que importa perder mi honor
si en ti encuentro el verdadero amor.

Para el alma enamorada
sólo hay un techo: tu pecho.

Beber hasta el amanecer quisiera
sorbo por sorbo
qué importa gastar mi vida
si en ti hallo
la compañera querida

Carlos Turrín Villanueva (Perú).


VICTOR ESCOBAR



LOS HIJOS DE TZUL

Casi doscientos años atrás
a causa del tributo Atanasio salió
por los caminos de Totonicapán,

un jueves, campesinos indígenas,
en el kilómetro ciento setenta,
se reunieron en protesta del alza

de la electricidad, el maíz, vino negro,
y los vecinos con la vara en el camino
-signo de autoridad local-

fueron ejecutados extrajudicialmente
por ocupar dicho lugar,
por militares en armas de guerra

¿Qué hubiese dicho el “Primer
Principal del Pueblo” viendo
sus hijos luchar por sus derechos?

en la plaza principal del pueblo
su corazón cabalgaba de nuevo
bajo su traje de hierro y piedra

si hasta tuvieron que cubrirlo
de un manto negro de duelo
para no ver sus lágrimas de dolor.

Como entonces vinieron con armas especiales
como entonces el maíz despertó negro,
la fuerza pura nunca razona, ejecuta.

Los hijos del cielo azul,
del maíz, de la tierra toda,
dignos salieron a pedir justicia.

“Justicia”, por las calles, los totonicapenses, gritaban,
“Exigimos Justicia” la juventud clamaba
y en cartulinas por escrito lo expresaban.

Tzul debe estar orgulloso de sus descendientes.
Tzul debe amargamente llorar este jueves de muerte.
Tzul sabe que los jóvenes de Guatemala están presentes.

Desde otro país levanto mi voz
de hombre libre
y con todos ¡pido Justicia!

Paris - 2012

Victor Escobar (Chile).


ALEJANDRA ZARHI



AL HOMBRE DEL PELO LARGO

Me llené de regocijo
cuando los ojos te encontraron.
Miraste sorprendido,
todo el tiempo pasado.

Llevo miles de horas en el espacio,
tapando con deseos tus caricias.
ahogando en recuerdos tus besos
que quemaron en la noche con secretos.

Hombre, bestia, ansiedades, temores,
reprimiéndote a un encuentro.

Para: F.C.I.

Alejandra Zarhi (Chile).