sábado, 28 de febrero de 2015
YUDIT VIDAL FAIFE
Publicado por SELAE
Sociedad de Escritores Latinoamericanos y Europeos
en
2/28/2015 11:21:00 a. m.
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GIOVANNA LEONE
GENEROSIDAD
Con un pequeño gesto
puedes demostrar
tu afecto:
basta una sonrisa,
una buena palabra,
y quien la recibe
alegre estará.
Pero todo esto
va hecho con amor:
si esta riqueza
tú no posees
no finjas
si tu corazón no siente!
Porqué actuando así,
con falso gesto,
cada valor se pierde!
Giovanna Leone (Italia).
Publicado por SELAE
Sociedad de Escritores Latinoamericanos y Europeos
en
2/28/2015 11:18:00 a. m.
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SHEINA LEONI HANDEL
EL
REENCUENTRO…
Ya
se acerca ese momento, quien lo iba a imaginar
frente
a esos ojos dorados el pasado reencontrar…
Tantos
recuerdos guardados hoy volveré a enfrentar,
aunque
no habían marchado yo los intenté ignorar,
así
mi alma no sangraba con tu nombre al despertar.
Tantos instantes alegres
plenos de felicidad,
con
algún dolor mezclado que nos hacía llorar
pero
Cronos dulcemente intentaba suavizar .
Ya
mi corazón no aguanta, se ha intentado escapar,
tu
nombre grita con fuerza, ya no lo quiere ocultar,
que
aunque sueños se perdieron quedan muchos por salvar,
y
no hay nada más penoso que perder sin empezar
ese
camino que un día decidimos olvidar.
Pero
el amor fue más fuerte, y hoy nos hizo tropezar…
Sheina
Leoni Handel (Uruguay).
Publicado por SELAE
Sociedad de Escritores Latinoamericanos y Europeos
en
2/28/2015 11:14:00 a. m.
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MARIA EUGENIA TORRES ARIAS
Y EL MACUILÍS FLORECIÓ
Está bien, está bien, tú
ganas - dijo Juan con tono condescendiente - haz lo que quieras pero recuerda que
no tengo dinero así es que tú verás cómo te las arreglas -. Con trabajo se
levantó del reposet y se quitó la bata de casa, se reacomodó nuevamente tomando
un largo trago de whisky -. Caramba cómo está haciendo calor esta noche -
dijo secándose el sudor del rostro.
-Juan
¿Sabes cuántos años tengo?
-Mujer,
¿a qué viene todo esto ahora? - dijo con voz impaciente -. Ya te dije que estoy
muy cansado. Tuve un día tremendo en la oficina... además es el juego final del
campeonato de fut ¡imagínate! hoy se decide quién se lleva el título y tú
empiezas con tus tonterías - terminó con voz malhumorada entre una mordida de
sándwich y un trago a su bebida.
-¡Porque hoy cumplimos doce años de casados! -
exclamó Laura dando un paso hacia delante y la luz de la lámpara abrillantó los
plateados trazos de lágrimas que surcaban su cara - Lo que quiero decir es...
que he pasado estos años atendiendo todos tus más mínimos caprichos y ya me
cansé. Me siento terriblemente sola.
Necesito un compañero. Contigo he perdido hasta el don de la palabra, ya
no platicamos de nada fuera de dinero, de lo que hago siempre mal y no hablemos
de algún tipo de contacto íntimo porque... ¿Te acuerdas cuándo fue la última
vez que hicimos el amor?
-¡Pero de qué hablas! - Sorprendido, Juan dejó el
sándwich en el plato y enderezó el reposet -. Ya sabes que no me gusta hablar
de estas cosas cuando los niños andan rondado por la casa. Si quieres desahogarte espera que estemos en
la recámara y solos, además, también sabes que no me gustan las escenitas y
menos cuando estoy comiendo - Lo dijo todo sin respirar.
- Juan: con niños o sin ellos, estés comiendo o no ¡No me importa! lo oyes
¡No me importa! - explotó Laura - porque cuando no son los niños, es el
jardinero, es tu cansancio o tus noticias, son tus juegos... ¡Qué sé yo!
Cualquier cosa menos ponerme atención, ni siquiera me escuchas... estoy harta y
pienso que he llegado al límite de mi paciencia.
- No grites ¿pero qué te pasa esta noche? - Juan no
podía dar crédito a lo que estaba presenciando.
- ¿Sabes qué día es hoy?
- Ya sé que es nuestro aniversario de bodas y ¡qué
quieres! ¿Qué lo celebremos con bombos y platillos si nunca lo hemos hecho?
Dime solamente una razón para que despilfarremos dinero en semejante tontería.
- Precisamente ese es el problema y es de lo que
estoy hablando - exclamó Laura extendiendo los brazos y avanzando dos pasos
parándose frente a él -. Lo que es importante para mí no lo es para ti... y
porque tengo treinta y cinco años... y me siento como de sesenta... y porque no
he logrado realizar ni uno de mis sueños... y porque desde hace tiempo me
siento usada, manipulada, abandonada y definitivamente Juan, ser sirvienta no
es la meta de mi vida - se secó las lágrimas con el dorso de la mano inclinó la
cabeza fijando su mirada en los ojos de su marido - Juan… ¿me amas? - susurró
tomándole la mano que sostenía nuevamente el sándwich - ¿Realmente te importo
como persona? ¿Por qué te casaste conmigo?
- ¿Pero qué tonterías estás diciendo? - exclamó
quitándole la mano con brusquedad y abriendo desmesuradamente los ojos - ¿sabes
qué? Ya me pusiste de mal humor y tú sabes cómo me pongo cuando esto sucede,
así es que, si no quieres recibir tu merecido, más te vale que me traigas otro
whisky y me dejes ver el juego en paz. Con tu sarta de tonterías ya no sé quien
va ganando y tengo apuestas con los compañeros de oficina.
- No, Juan, si quieres otro tienes que ir a
preparártelo tú y te advierto que no permitiré que me vuelvas a amedrentar con
castigarme, porque si me vuelves a dejar sin dinero o me quitas el coche, tus
hijos se quedan sin escuela y sin comida porque esto se acabó. No voy a seguir
recurriendo a mi familia cada vez que te emberrinches. No más abusos y estas
son las últimas lágrimas que verás en mis ojos - exclamó Laura al mismo tiempo que
se las secaba con sus dedos -. De hoy en adelante en mi casa se harán las cosas
de diferente manera empezando con los gastos, porque lo triste de todo esto es
que, lo que más te duele a ti es el dinero que “inviertes en el mal negocio de
la familia” como dices ¿verdad? Ni tus hijos, y yo menos que nadie te
importamos lo suficiente, es solamente el maldito dinero.
La voz le temblaba, aún no podía controlar
totalmente el miedo y lo que más la asustaba, era que no sabía cómo iba a
reaccionar Juan. Regresó a la ventana para que no la viera llorar.
- Estás rematadamente loca y ya sé de dónde sacas
esas ideas descabelladas y estúpidas, es esa metiche de Juliana con sus ideas
socialistas y comunistoides de “igualdad para todos” - dijo fingiendo la voz -
y se ha dedicado a desbaratar cuanta feliz pareja encuentra a su paso, y estás
soñando si piensas que tendrás el manejo del dinero. La mujer es incapaz de solucionar sus propios
problemas imagínate si tú vas a ser capaz
de hacerlo ¡y con la familia! ¡y sola!. - El
inconfundible dejo de burla en la voz que siempre la ponía furiosa la
desquició, pero lo peor era la condescendencia que seguía - entiende mujer - dijo
conciliador suavizando el tono de voz - a ustedes les falta capacidad, además
esto ya lo hemos hablado antes y habías estado de acuerdo ¿De verdad piensas
que eres capaz de hacer otra cosa que no sea esto para lo que la mujer fue
creada y educada? ¿Qué te falta? Tienes una buena casa, un coche, tus hijos van
a una buena escuela, en realidad yo no veo que te falte nada… cuando cumples
con tus deberes claro... además, acuérdate que la mujer es el instrumento para
dar confort, consuelo y apoyar al marido en todas sus empresas, proporcionarle
hijos y... otras cosillas por supuesto - dijo sonriendo con malicia.
Se acercó a Laura y trató de abrazarla para poner
fin a la discusión como siempre sucedía. Ahora ella le diría: “Tienes razón mi
amor” le daría un beso y se iría a acostar niños y él podría por fin ver,
aunque fuera la repetición de los goles, en paz.
- No, no me toques - dijo Laura recargándose en la
pared para poder sostenerse. Sabía que en este momento se decidiría todo su
futuro, o realmente peleaba lo que creía que era justo o simplemente volvía a
dejar que las cosas volvieran a su cauce normal, la resignación -. No me
volverás a tocar sin mi consentimiento.
Asustado Juan regresó a su asiento, su sándwiches,
su hig-boll y su televisión sin poder dar crédito a sus iodos y a sus ojos.
Laura seguía dudando porque estaba consciente de que, en el último de los
casos, vendría el divorcio y pensar en enfrentar el mundo con cuatro hijos, sin
dinero y después de tantos años sin practicar su carrera la hacía temblar de
miedo. Pero por otro lado; verse frustrada, con su autoestima por los suelos,
envejecida y abandonada a la cotidianidad del aburrimiento la angustiaban
todavía más y no quería terminar como tantas señoras que atendía en el “Grupo
de Apoyo a la Mujer Maltratada” en el Voluntariado. Mujeres
que dieron todo lo que eran y tenían a cambio de... nada, porque a fin
de cuentas, a la mayoría, el marido las había dejado por otra mujer más joven,
heredándoles las responsabilidades y obligaciones, olvidándose que el
patrimonio lo formaron juntos, que los hijos son responsabilidad de los dos y
repentinamente se encontraban solas, sin apoyo de ninguna clase y a una edad en
la que las opciones de trabajo, o de encontrar una nueva pareja eran nulas y
ese sentimiento de haber permitido ser utilizadas era la puntilla para caer en
esas depresiones tan espantosas y de las que era tan difícil recuperarse.
Había estado pensándolo mucho y llegó a la
conclusión de que éste era su momento. Todavía estaba joven y con capacidad
para trabajar, rescatarse y lograr vivir su propia vida en plenitud. Quizás los
chicos no pudieran ir a la “exclusiva” escuela
la que a la que asistían ahora, pero había excelentes escuelas sin ser
tan “distinguidas” según Juan, como en la que ella estudió. Lo más probable era
que algunas amistades dejarán de hablarle, pero eso no le importaba mucho
porque a la mayoría no las soportaba ¿El coche?... Impaciente sacudió la cabeza
y los cobrizos cabellos destellaron en la penumbra.
- No me volverás a tocar... – repitió - no permitiré
que me manipules como de costumbre y escúchame... quiero entrar con Ana María
al puesto que me ofreció en su despacho, y con tu ayuda o sin ella lo voy
hacer. Necesito mi espacio. Quiero volver a sentirme autosuficiente, dejar de
depender de ti hasta para vestirme porque tú decides qué es lo que debo o no
ponerme y... bueno, a partir de hoy vendrá una muchacha para ayudarme en la
casa y si quieres o no comer lo que ella cocine, ese va a ser tú problema y tú
decisión, además, si esto va a ser motivo de divorcio como dices, pues
adelante, que sea lo que tú decidas...
Los ojos de Juan se salían de sus órbitas y el sudor
empezó a escurrirle por todo el cuerpo porque, ver a Laura con las manos sobre
las caderas, los ojos brillantes, la actitud retadora y con el cuerpo erguido
enfrentándolo por primera vez en la vida desde que la conoció, se percató que
era verdad lo que le decía. Y a la
velocidad del rayo pasó por su mente lo que esta mujer le había hecho. ¡Lo
había hecho feliz! ¡Inmensamente feliz!
El terror lo penetró hasta la médula de los huesos a
la simple idea de perder todo su confort y abrió los brazos volteando a su
alrededor y a pesar de los aullidos de la televisión, escuchó las risas de los
muchachos en los cuartos de arriba. Vio y sintió la paz y la tranquilidad que
siempre lo había rodeado y ¿por qué no decirlo? el profundo amor de Laura.
Tomando su vaso se preparó otro trago y sentándose nuevamente en el reposet
continuó con voz autoritaria para ocultar su nerviosismo.
- ¡Pues como tú quieras! Ya te lo dije... lo que no
me parece es que abandones tus obligaciones y nos descuides a mí y a los niños
por buscar tu famoso “espacio”, pero en fin, si ya lo decidiste pues,... que
así sea ¡A pero te lo advierto...!
Laura no lo escuchó. Corrió la puerta de cristal y
salió al jardín. La noche estaba espléndida. Había luna llena que brillaba como
pocas veces la había visto, con un reborde rojo intenso y que la pintaba de
dorados el centro. El perfume del huele de noche; de las rosas y los jazmines
se encargaban de perfumar el ambiente y el macuilís, ese hermosísimo árbol que
crecía libre y soberano cerca de la barda y que ahora, engalanado de primavera
con su ropaje de flores rosas se iluminaba con luz propia. Laura se recargó en
el rugoso tronco. Había ganado la batalla y había vencido al miedo.
- Gracias - murmuró suavemente - Gracias porque fue
contigo que crecí. Desde la pequeña semillita que planté una primavera, fui
viendo cómo te transformabas en esta maravilla de árbol y me hice el propósito
de ser como tú. Tener mi propio espacio y poder crecer como lo haz hecho y lo
haces, y no tener miedo a los cambios que cualquier cambio es hermoso y también
sabía que lograría mi propósito una primavera cuando floreciera mi macuilís - Un
suave vientecillo saludó a la noche y una lluvia de flores rosas la cubrió.
MARIA EUGENIA TORRES ARIAS (México).
Publicado por SELAE
Sociedad de Escritores Latinoamericanos y Europeos
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2/28/2015 11:10:00 a. m.
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